¿Gastar o invertir en los hijos? ¿Cuál es la diferencia?

¿Gastar o invertir en los hijos? ¿Cuál es la diferencia?

 

¿Alguna vez has preguntado si estás utilizando bien el dinero familiar? Gastar e invertir son términos que están muy ligados, pero no son lo mismo, y dentro de la economía familiar estas diferencias se agrandan.

 

Por ejemplo, una televisión más grande para el salón se considera un gasto, ya que estás desembolsando una cantidad de dinero que no va a volver a tu bolsillo. Seguro que esta nueva tele se ve mejor que la antigua, pero ¿estás perdiendo la oportunidad de hacer algo más importante para tu familia en el futuro?

 

En cambio, si apuntas a tus hijos a clases de idiomas, aunque resulte un gasto importante para ti, estás invirtiendo en la educación de tus hijos para que tengan un mejor futuro laboral. O actividades extraescolares como algún deporte, que ayudan al desarrollo físico y mental.

 

Debes marcarte límites en los gastos impulsivos y tener en cuenta las metas a largo plazo que son realmente importantes para tu familia. La estabilidad financiera es lo mejor que puedes hacer por ti mismo y por tus hijos, y desde Microdinero.es te damos unos consejos para conseguirla.

 

 

Crea un fondo de emergencia

 

Es una gran ayuda si se tiene un gasto imprevisto o si el ingreso familiar disminuye por desempleo. Ese dinero estará disponible siempre que se necesite y se recomienda que pueda cubrir nueve meses de gastos indispensables.

 

 

Deshazte de las deudas

 

Pagar tus débitos como los de la tarjeta de crédito, ayudará a que gran parte del presupuesto familiar no se gaste en tantos intereses. Librarte de ellos conseguirá que seas más independiente económicamente y los ingresos se puedan destinar a ahorrar. Ocúpate primero de las deudas más grandes o, si tienes varias, plantéate reunificarlas para pagar una sola cuota con un interés menor. En nuestra página web tenemos un artículo entero dedicado a la refinanciación de deudas.

 

 

Ahorra para la jubilación

 

Contrata un plan de pensiones o un depósito (puedes usar nuestro comparador) que te permita ahorrar a largo plazo y complementar la pensión pública de la Seguridad Social. Puedes ir haciendo aportaciones mensuales o puntuales y a la hora de rescatar tu dinero, habrá aumentado gracias a los intereses. Supone un gran alivio para tu y tus hijos llegar a esa edad sabiendo que vas a tener dinero suficiente para retirarte y ser independiente.

 

 

Empieza a pensar en la universidad

 

Desde que son pequeños, debes ir contribuyendo a las cuentas de la universidad de tus hijos. Al hacerlo desde tan temprano, evitarás apuros cuando llegue el momento de pagar las matrículas. Un fondo de inversión a largo plazo, donde te ofrezcan buenos intereses, es una gran herramienta para aumentar tu capital depositado.

 

 

Elije un buen seguro de vida

 

Desgraciadamente, las ayudas de la Seguridad Social no son suficientes. Por eso es importante que estés cubierto en caso de invalidez o fallecimiento. De esta forma, tu familia y tu mismo estaréis protegidos por si ocurriese alguna tragedia. La franja de edad recomendable para contratarlo es entre los 30 y 50 años, ya que es cuando tenemos más cargas económicas y financieras.

 

Una vez tengas todos estos cabos bien atados y estés seguro de la solidez financiera familiar, podrás comenzar a pensar en los gastos impulsivos, como un viaje o renovar el armario. Para que salga adelante tu plan, será necesario que todos los miembros de la familia colaboren y ayuden en casa. Establecer un presupuesto familiar y fijar unas metas a largo plazo juntos os mantendrá encaminados y más unidos.

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